Prostitutas la habana niñas prostitutas tailandia

prostitutas la habana niñas prostitutas tailandia

que un humilde apartamento en la peor zona de Alamar pero que. Al principio solo era de hombres pero después traje mujeres, para todos los gustos. La casa de Pável no tiene lujos en la decoración. En la casa de Pável trabajan unas quince mujeres e igual cantidad de hombres. Yo había salido de un infierno para entrar en otro, entonces fue que conocí a Pável y eso me cambió la vida, dice Magdielis mientras cuenta sobre su niñez en Guane, de cómo la madre. Actualmente en La Habana existen decenas de casas de citas o prostíbulos que operan de manera ilegal. Eso fue un cambio de la noche a la mañana.

Prostitutas la habana niñas prostitutas tailandia - Una noche

Bueno, cuando deje de ser bonito es otra cosa, ya lo pensaré mejor, comenta Hassán. Después los yumas iban directo para allá, para que yo les buscara a fulano o para  irse con cualquiera de mis amigos, manifiesta Pável. Esto no es un paraíso, nada de eso, es un infierno pero a quién le gusta decir que le va mal?, apunta Yosie que, al igual que muchos de los entrevistados, nos pide que no revelemos su verdadero nombre. Él es buenísimo, yo eso no lo niego, pero él no me trajo para este lugar porque yo le caiga bien. Con Pável fue la primera vez que yo vi 50 dólares uno arriba del otro, no podía creerlo. Mucho diplomático, pinchos (dirigentes comenta Yosie, una chica que también se cuenta entre las salvadas por Pável. A veces ligabas al yuma (extranjero) y no tenías a dónde ir, incluso era difícil entrar al hotel; entonces como yo estaba en ese mundo conocía a todos los pingueros (prostitutos) de La Habana. Ahora hay cientos de alquileres por hora pero en aquel momento había muy poquitos. LA habana, Cuba.- Magdielis no sabía que el mundo de la prostitución en Cuba era mucho más profundo que ese, demasiado visible, que descubrió en sus inicios.

Prostitutas la habana niñas prostitutas tailandia - Cuba 2018

La ventaja de esto es, primero, que todos los días te vas con no menos de 50 dólares; después, que no tienes que andar caminando por ahí y también que la gente que viene a aquí son gente limpia, clientes. La Habana es un pañuelito y todo se sabe, pero hay necesidades y mi negocio es satisfacer esas necesidades y aquí viene gente, como se dice, de todo tipo y de todos los colores. Para la muchacha de 16 años, que llegara a La Habana desde Pinar del Río apenas con una muda de ropa y dispuesta a dormir en un parque, prostituirse era pararse en una esquina de la calle Monte. Dormíamos en un cuartico que mi mamá hizo dentro de una vega. En la misma habitación varias chicas beben a la espera, solitarias como alguna vez quizás lo hicieran en la calle, antes del rescate del héroe proxeneta. Pável, el héroe, pável es proxeneta, un chulo, y siente orgullo de lo que él mismo denomina como  profesión. En el bar de la terraza de la azotea, una especie de oasis gay, trabaja Hassán, un joven de 28 años que lleva unos seis junto a Pável: Comencé como todo el que llega a La Habana, pasando. Ubicada en una zona céntrica de la ciudad, pero a la vez lo suficientemente apartada como para pasar inadvertida a los chismosos, la casa de Pável se fue transformando en uno de los prostíbulos más famosos. No, yo fui el que vino a verlo porque ya un socio me había hablado. No solo ha sido discreción, también pagar por esa discreción.

Le Live Marseille: Prostitutas la habana niñas prostitutas tailandia

El negocio, comenzó, por allá por los años, siendo un cuchitril donde había dos habitaciones para rentar por horas, de manera ilegal, y terminó convirtiéndose en una pequeña industria que, según el propio Pável, suele rendirle un promedio de 30 mil dólares al mes. Cuando cumplí los 16 me dije esto se acabó y agarré para La Habana, cuenta Magdielis y sonríe como si hablara de una historia que no la involucra. Por eso yo he sobrevivido, ya te digo, aquí viene todo el mundo, comenta Pável y sus palabras, más que alarde destilan esa tenebrosa seguridad que solo exhiben peliculas porno de maduras desvirgacion quienes guardan secretos como salvoconductos. Es verdad que es muy distinto a estar por la calle, sofocada por la policía y todo eso, pero en la calle hasta cierto punto tú eres libre de elegir, me voy con este o con aquel. Aquí todos los sábados viene un Español, Elías el tipo no hay quien se lo espante, un mal aliento, eso hay que pensarlo mil veces pero la necesidad es la necesidad. prostitutas la habana niñas prostitutas tailandia

1 pensamiento en “Prostitutas la habana niñas prostitutas tailandia”

  1. A mí me gustan las mujeres, yo me acostaba con hombres por dinero pero en realidad me gustan las mujeres.

Deja una Respuesta